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lunes, 4 de mayo de 2015

El problema más difícil.


Historia 1.

Ella era una chica de 16 años, una chica normal, que cursaba 1ero de bachillerato. Un día, Ignacio, su profesor de física les propuso un problema. Ella no supo cómo resolverlo. Estaba triste y muy muy preocupada. Ella había quedado con su abuelo para subir al monte, pero tuvo que cancelarlo para intentar acabar el problema. A la mañana siguiente el profesor dijo que era imposible de resolver.

Ella empezó a frustrarse y a preocuparse mucho por los estudios, todo iba bien hasta que al cabo de varias semanas, suspendió el examen de castellano. Ella tenía muchas ganas de llorar pero no lloró. Le dedico todo el tiempo posible a recuperar ese examen. No salía con sus amigos, no tenía novio, en definitiva, no tenía vida social.

Su abuelo enfermó, pero ella tenía que recuperar  castellano, y solo fue a ver a su abuelo 2 veces antes de que falleciera. No lloró.

Ella aprobó castellano y siguió estudiando, dejando a sus amigos de lado.
Aprobaba todo, pero no vivía, ni hacia ejercicio, solo estudiaba.

Terminó la carrera, pero no encontró trabajo, estaba gorda y fofa, no tenía amigos, y entonces se dio cuenta de que había perdido a su querido abuelo.

Ella empezó a llorar…



Historia 2.

Él era un hombre casado con una hija, una hija que amaba a su papá. Era un padre estupendo, pero estaba empeñado en que necesitaba un ascenso para tener más calidad de vida para su perfecta familia. Y tras su intento de conseguir ese ascenso, muchas cosas comenzaron a cambiar.

 Las cenas empezaron a convertirse en un "llegaré tarde, empezar sin mi" y los viernes de cine pasaron a ser "lo dejamos para la semana que viene". Pero eso solo fue el principio.

Llegó el ascenso. Desaparecieron los besos de buenas noches a su hija y las caricias y las miradas a su mujer. Siempre estaba trabajando y cuando se veían solo era para discutir. Su hija empezó a ir con un chico, un chico peligroso. Él  no tenía tiempo para preocuparse.

 Un día lo llamarón diciendo que su hija había tenido una sobredosis. Se fue corriendo al hospital y de camino pasó por casa a buscar a su mujer. Él no la había avisado, y se la encontró con otro hombre.

 Su hija sobrevivió, pero él ya la había perdido al igual que su esposa y poco después perdería su trabajo.




La vida no vuelve, y hay que saber administrar tus preocupaciones.

Equilibra la balanza.

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