Translate

jueves, 27 de febrero de 2014

El verbo soñar

   Tom un padre de familia va corriendo por la calle porque llega tarde a trabajar, y no puede permitírselo, necesita pedir un aumento para comprarle una bici a su hijo Daniel, al llegar a la casa se encuentra con  Michael, el hijo del dueño de la casa, que le ofrece un vaso de agua. Michael está esperando que pasen los 15 días restantes para irse de viaje, un viaje con el que lleva soñando todo un año. Cuando Tom está a punto de irse aparece la asistenta, y le dice adiós amablemente, una mujer llamada Fátima, de origen árabe, está sin papeles y está trabajando para poder pagarla a su marido Mohamed el viaje a España, junto con sus hijos para poder verles de nuevo. Al salir a la calle Tom ve a un vagabundo en el suelo con un cartón en el que dice “Siento pedir pero no tengo para comer”, el vagabundo es un hombre que  era un importante empresario de Madrid, pero se enamoró de la mujer equivocada y le causó la ruina, y que ahora solo puede pensar en que como conseguirá el dinero para comer el hoy, y el mañana ya vendrá. Tom decide darle un euro y el hombre casi moribundo de repente saca una enorme sonrisa que Tom sabe que va dirigida hacia él, pero lo más triste de todo, es que todo esa escena ha sido únicamente por un euro.
Aunque parezca un anuncio de compañías telefónicas, no lo es.

   Todos vivimos por alguna razón, todos hacemos las cosas para llegar a algún lugar, a algún fin. A diario nos cruzamos con miles de personas, personas que por sus cabezas pasan miles de sueños distintos a los nuestros, construimos el mundo a base de sueños, sueños que se cruzan con sueños de otras personas, tu trabajas para intentar lograr tu pequeño sueño, mientras que otros lo hacen exactamente por lo mismo, y los que no tienen sueños y esperanzas, son los que no añaden ni una pizca de ganas a la vida.

   Todos soñamos, a lo largo de nuestra vida tenemos diferentes tipos de sueños, sueños que nunca se cumplen, pequeños sueños que alcanzamos con facilidad, o sueños de los que se puede vivir toda una vida. Al fin y al cabo cada uno vive en su propio mundo intentando cumplir su sueño.

   Lo mejor de todo, es que, no se puede decir que un sueño es mejor que otro, porque… ¿qué hace el vagabundo con una bici? O ¿qué hace Michael con un euro? Lo que para unos significa todo, para otros no significa nada.

   Y para romper el hielo…¿Por qué utilizamos la palabra sueños como termino similar a algo que nos haría tremendamente felices? No lo entiendo, también existen sueños malos. Llevo 19 años viviendo en este mundo y todavía no le tengo tomada la medida.

martes, 18 de febrero de 2014

Hasta más ver

  

   Después de algún tiempo sin escribir, al fin hoy me decidí al encontrar un tema que me resultó razonablemente interesante. Voy ha hablar de la palabra que utilizamos al despedirnos. 
Adiós en castellano, adéu en valenciano, adieu en francés, y la que me llamó la atención, good bye en inglés. Supongo que os habréis dado cuenta, que en todas ellas existe algo en común, todas llevan la palabra dios, pero aun así algo no encajaba. Lo que me sorprendió, es que el castellano, el valenciano y el francés provienen del latín, pero el inglés no, el inglés proviene les las lenguas sajonas, es decir, en todas las palabras aparece la palabra Dios en su respectivo idioma, en good bye, existe una pequeña variación, ya que dios en inglés es GOD, pero al no provenir del latín me creaba dudas. Al final he unido los lazos, y he descubierto que debido a que los romanos conquistaron Gran Bretaña provocó que algunas palabras se fusionaran del latín en el cual la figura de dios era intocable, con las lenguas sajonas. 
Por ejemplo: UNIVERSE universum, HABITABLE habitabilis, etc...

   Ahora bien, lo importante llega aquí. En mi larga búsqueda, también busqué el significado la palabra adiós, y entonces surgió en mi un nuevo dilema, adiós significa a dios te encomiendo, y mi pregunta es.... ¿saben esto los que no creen en Dios? Adiós es una palabra que usa todo el mundo, en cualquier idioma, es la palabra generalizada que usamos todos para despedirnos, siempre existe excepciones, y gente que ya se habrá dado cuenta, por supuesto, pero tantas objeciones que ponen los no creyentes a Dios, algunos incluso lo odian "sabiendo que no existe", para a la hora de despedirse encomendarte a él. Sin faltar al respeto a nadie, que ignorantes somos.
   Una vez más, me sorprende hasta que punto llegan las opiniones de cada persona o grupo de personas que tantos conflictos causan, para que finalmente, no tengan ninguna importancia, es decir, los sajones que creían en más de un dios, acabaron por utilizar la palabra adiós, realmente ¿que mas dará la forma en la que nos despedimos?¿ la forma en la que vestimos?¿el color de la piel? o.. ¿que mas dará la forma en la que vivimos? 


En fin, a los que creen en Dios, les digo adiós, y a los que no, hasta más ver.