La vida es dura, me repetía en mis momentos de debilidad, el
amor es una mierda me repetía una y otra vez… Aprendí que cada persona es
especial a su manera, aprendí que hoy por hoy todas las personas tenemos
nuestros momentos vividos; malos y buenos, y aunque todas las personas no nos
gusten no significa que no sean hermosas y que en algún lugar del mundo se
encuentra la media naranja de cada persona. No podemos conformarnos sin amor, porque
aunque entregues toda tu alma y te devuelvan veneno, algún día serás valorado
como te mereces, algún día te darás cuenta que vale la pena ser como eres,
ESPECIAL. El amor surge por alguna razón y después se acaba marchando por miles
de razones distintas...
Y aunque en esos momentos tan tristes nos dirigimos directos
al acantilado sabiendo que podemos dirigirnos a muchos otros sitios, todo es cuestión
de tiempo, porque cuando estemos preparados daremos esquinazo al camino del
infierno. De eso se trata la vida, tiempo, experiencia, felicidad y tristeza.
Esas son las cartas con las que jugamos todos. Pues sin el tiempo no podemos
conocer la experiencia, ni la felicidad ni la tristeza, y sin conocer la
tristeza no podemos saber lo que es la felicidad.
Mientras estamos en
ese camino, perdidos, normalmente ser uno mismo no es fácil (hacer lo que te
dice el corazón o la consciencia como quieras llamarlo), pero debes intentarlo
pues cuando te traicionas, quizá en ese momento te sientes bien, pero a la
larga te arrepientes y que le vamos a hacer, de los errores se aprende ¿no?
Pero no abuses de ellos pues también se pagan.
Aprendí que cada vez que miras una película descubres una
cosa nueva, que puedes conocer a una persona ahora y después ya no.
Aprendí lo que pensaba que ya sabía, que el amor nunca
pierde, que el amor golpea una y otra vez y que al final si aguantas los golpes
puedes conseguir al amor de tu vida.
Tienes toda tu vida para encontrar el camino correcto. Pero
cuando antes lo encuentres antes lo disfrutaras. Porque muchas veces se puede
elegir la felicidad. Pero ya sabes… sin estar triste nunca valoraras las cosas
buenas.
Todas las personas son buenas, son buenas según sus
principios y según las personas, si te quieren y saben lo que es querer no te harán
daño.
Tenemos todo el tiempo del mundo para recuperarnos.
Actúa por ti siempre. Por lo que crees que es correcto. Actúa
sin que otras opiniones ni personas interfieran en tu decisión. Porque nadie te
conoce más que tú, y nadie debe elegir tus errores.
Y cuando el fin se acerque solo será el principio.
