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martes, 30 de diciembre de 2014

Que un árbol sea más bello por tener más hojas.


No es más gordo el que más pesa ni más flaco el que menos. No es más guapo el que más novias tiene ni es más feo el que nunca ha tenido ninguna. No es más inteligente el que saca mejores notas, ni tampoco es tonto el que no estudia. No tiene más razón el que más grita ni es más sabio el que más habla. No es más fuerte el que más batallas ha ganado, ni es más flojo el que nunca ha combatido.

No podemos pensar que una fiesta va a ser más divertida porque tenga más invitados, o que un texto sea más bonito porque sea más largo. Pues lo verdaderamente bueno no entiende de cantidades. Las cosas especiales suelen ser únicas, creadas por una fusión improbable de diferentes materias en cantidades exactas y en un tiempo y espacio irrepetibles.

Lamentablemente, en la mayoría de los mercados vivimos limitados por nuestra economía, y nos vemos obligados a buscar la relación calidad-precio.

No obstante, debemos saber diferenciar en todo aquello que no tenga que ver con el dinero.

Para identificar todo aquello que se acerca a la perfección, tendremos que ser capaces de traspasar la primera barrera, ¿que cual es? Yo la llamo, “la barrera de los deseos”, pero tú sueles llamarla “el sentido de la vista”. Detrás de la apariencia de la cosas se esconde todo un mundo, y para descubrir algo especial debes ir más allá de su imagen. Es el gran obstáculo, y muy pocos son capaces de conseguirlo. En algunas ocasiones también aparecen los otros sentidos, como el oído, el olfato o el tacto pero no tienen la misma determinación.

Si todo el mundo fuera capaz de ir más allá de la apariencia, ¿existiría alguna cosa especial para todos? No sé la respuesta, pues nuestro querido planeta siempre tiene un as en la manga, pero sí sé que la cosas especiales no serían tan valoradas como lo son ahora.

Y queridos amigos, ahora ya puedo decir que no es mas bello un árbol por tener mas hojas.


 Debemos ser prudentes, pues lo bueno no se encuentra de manera fácil, ni mucho menos en grandes cantidades.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Distintas formas de vivir.


Muchas personas no entienden el significado de estar vivo, que es diferente  al de saber vivir. Mientras cada uno de nosotros hace cosas diferentes, con diferentes personas y de diferentes maneras, la tierra gira y nunca se para. ¿Por qué nosotros nos paramos a lo largo de nuestras vidas? Muchas veces estamos vivos sin vivir. Estamos tristes, de mal humor, enfadados con el mundo y con todo lo que hay en él, y… ¿vale la pena?

La felicidad es relativa, aunque según estadísticas científicas, gran parte de la población asegura no haber llegado nunca a la máxima felicidad. Pasan un día feliz, y tres infelices,  de ahí a la pregunta… ¿qué es eso de la auténtica felicidad? ¿Existe? Yo pienso que la felicidad es disfrutar de cada día, de cada momento, con cada persona importante de mi vida, y con eso me basta. No necesito que me toque la lotería ni necesito tener todos los caprichos del mundo, porqué yo soy feliz y me siento bien orgullosa de ello.

Hay personas que se pasan media vida intentando encontrar la felicidad con grandes cosas cuando tienen todo lo que necesitan delante de sus narices; se pasan la vida quejándose y maldiciendo sus vidas, impidiendo que las personas que quieren ser felices de forma sencilla puedan serlo. Pero cada uno vive una vida, y es responsable de como vivirla.

Todos tenemos días malos, días que todo lo vemos de color negro, oscuro y en los que pensamos que nada nos puede salir bien, pero solo depende de nosotros. Si nosotros tiramos la toalla, si abandonamos la partida, entonces sí que habremos perdido y nos será muy difícil alcanzar la felicidad.

Cada día tiene algo especial, algo que puede que nos haga levantarnos, seguir, recobrar el aire y las fuerzas, como por ejemplo personas, personas que han estado toda la vida a tu lado, apoyándote o personas que conoces de hace nada y parece que ya les debes tu vida.


Solo se rinden los débiles, los cobardes, los que tienen miedo a luchar. ¿Quieres ser tu uno de ellos? Porque tú eres responsable, tú decides, y yo decido que yo no.

Texto escrito por la invitada especial: Ester Gavilà Ferrando.

martes, 23 de diciembre de 2014

LA NAVIDAD


Ya llega la navidad, un periodo mágico caracterizado por el árbol de navidad, los regalos, la fiesta, y las doce uvas que no suelen ser doce. La navidad es un periodo en el que somos capaces de olvidarnos del mismísimo frió.

¿De dónde surge la magia de la navidad? Evidentemente la magia surge de las personas que juntando algunos ingredientes muy poderosos consiguen crear el espíritu navideño, estos ingredientes tan fundamentales son el amor y la incertidumbre de la sorpresa.

El amor surge de los encuentros familiares, esas comidas en las que se reúnen todos los miembros de la familia, donde las viejas anécdotas tantas veces escuchadas vuelven a pronunciarse, y tu sin embargo volverás a reírte de ellas, mientras que las nuevas historias irán haciéndose hueco para algún día ser una de esas anécdotas recordadas año tras año.

Y la incertidumbre de la sorpresa depende de cada uno. En multitud de familias, los regalos tristemente son esperados, esto no es malo, pero no es todo lo bueno que podría ser. Un regalo sorpresa ilusiona muchísimo más que un regalo esperado. Y la gente llena de ilusión, es gente con muchísima mas fuerza.

Para todas esas personas que hacen regalos esperados, les voy a dar un consejo:

Compren otro regalo, un regalo simple, no importa cuál sea, y entreguen únicamente ese regalo y digan que no han encontrado el otro, o que costaba demasiado dinero. Y al cabo de un rato largo, media hora o una hora, entreguen el esperado, así el regalo esperado le ilusionará muchísimo más.
Es cierto que al principio verán a la persona con una cara triste, pero al entregarle el regalo esperado, su felicidad al igual que su ilusión se multiplicará por 1000.

Y a los que no les soléis comprar regalos… un simple par de calcetines será suficiente para conseguir una sonrisa de oreja a oreja, ¿de verdad te lo quieres perder?

Os sugiero que ilusionéis a vuestros seres más queridos. Pues ellos serán más fuertes y tu serás más feliz.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

¡Y QUE LA ILUSIÓN OS ACOMPAÑE!

sábado, 6 de diciembre de 2014

La risa, ¿medicina o enfermedad?



La risa va unida al hombre desde el principio de la existencia, desde antes de que nacieran los abuelos de tus abuelos, desde antes de la existencia de las palabras, aunque es evidente, no nos fijamos en ello. Nunca he visto reír a un perro o a un gato, quizá si a un mono, pero bueno, dicen ser nuestros antepasados, algo tenemos que tener en común.

Es cierto que algunos animales, como por ejemplo los loros, son capaces de emitir un sonido similar a nuestra risa, no obstante, no sienten lo que sentimos nosotros.

La risa, ¿medicina o enfermedad? Si bien es cierto que reír te lleva a lo más alto, te hace sentir invencible y seguro de ti mismo, también es cierto que la risa mal utilizada puede causar mucho dolor.




Una vieja historia cuenta que el demonio envidioso de lo que Dios había conseguido con la humanidad, creo la risa como un arma de doble cara para enseñar a Dios que las personas no eramos tan buenas como parecíamos.

Como todos sabemos, la risa es muy poderosa, te lanza hacia la felicidad en un abrir y cerrar de ojos, algo de lo que el demonio quería aprovecharse para sacar toda maldad que habita en el ser humano.

El demonio pretendía que nuestro egoísmo por conseguir la felicidad venciera a nuestra bondad, y así, conseguir la felicidad a través de burlas y ataques de risa crueles  sobre los más débiles, sobre los desafortunados. Es por esto que a la risa solía llamársela el alma del demonio.

Lamentablemente, a pesar de que la mayoría de la gente entendía que había cosas que no estaban bien, todavía existían unos cuantos a los que no les importaban los demás.

Ese día, a pesar de que el demonio perdió, le dio una lección a Dios mientras que Dios obtuvo una victoria que le supo a derrota. La risa permaneció en los humanos como castigo para saber quién merecía ir al cielo y quién permanecería en el oscuro infierno.
FIN


Y ahora.. que me dices ¿medicina o enfermedad?

Cada uno elige el uso que le da a la risa. Por tu bien y por el bien de los demás, ríete muchísimo, ríete de ti mismo, ríete con los demás, y ríete del prójimo siempre y cuando no sea cruelmente.




¿No hechas de menos ese dolor de mandíbula que surge mientras ríes y a pesar del dolor no eres capaz de detenerte?
Porque yo si.