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jueves, 28 de mayo de 2015

La vida. ¿Tu vida y la mía son iguales?

El mismo saco.


La palabra vida es una palabra como cualquier otra, pero por bien o por desgracia para nosotros la vida es todo, pues por mucho interés que podamos tener, mientras vivamos no conoceremos la muerte en propia instancia.

Evidentemente todos tenemos la oportunidad de vivir una vida, y todos tenemos la suficiente autoridad como para elegir como queremos vivirla

Para elegir como queremos vivir la vida debemos tomar muchas decisiones, que dirigirán el rumbo de nuestro barco sin la posibilidad de dar marcha atrás, pues las aguas están en constante movimiento y no hay camino que se repita dos veces.

Algo muy importante para una buena vida es tener a tu lado a la persona perfecta, una persona encantadora, romántica, con las cosas muy claras y completamente enamorada.

En cuanto al interior, una vida de felicidad va unida estrechamente con la honestidad y la bondad, a todas aquellas personas que no son honestas y bondadosas y se aprovechan de todo lo que puede o simplemente se aprovechan de algo, en algún momento, tarde o temprano les llega el karma.

¿Cumples los requisitos para tener una buena vida?


                                            La vida. ¿Tu vida y la mía son iguales?(parte real)


La palabra vida es una palabra como cualquier otra, pero por bien o por desgracia para nosotros la vida es todo, pues por mucho interés que podamos tener, mientras vivamos no conoceremos la muerte en propia instancia.

 La vida no es ni más ni menos que lo que yo quiera que sea, y te diré más, la vida también es lo que tú quieres que sea pero tu problema está en que piensas que la vida es lo que digan los demás, y aunque sea coherente y te parezca que es lo correcto tu definición de la vida también lo es.
¿Quién mejor que tú para definir la vida? ¿No eres tu quién vive la vida?

Evidentemente todos tenemos la oportunidad de vivir una vida, y todos tenemos la suficiente autoridad como para elegir como queremos vivirla. Quizás esa sea la tarea más difícil, o simplemente yo digo que lo es, y tú puedes decir lo que te la gana porque no tiene que ser lo que yo diga, tu vida es tu vida y tú decides cuál es tu tarea más difícil, no obstante, seguiré con mi explicación pues estoy hablando de mi definición  y no de la tuya pero donde quiero llegar es a que tu definición es tan correcta para ti como la mía lo es para mi. Para elegir como queremos vivir la vida debemos tomar muchas decisiones, que dirigirán el rumbo de nuestro barco sin la posibilidad de dar marcha atrás, pues las aguas están en constante movimiento y no hay camino que se repita dos veces, ¿o sí? Yo no lo he comprobado, pero tú te lo ibas a creer, seguramente hay pocas posibilidades de eso, pero yo lo he dicho y me he quedado tan pancho.  

Y bueno lo mejor de una buena vida es tener a tu lado a la persona perfecta, una persona encantadora, romántica, con las cosas muy claras y completamente enamorada. (¡¡Esta es muy buena!!) A diario veo cosas como estás y realmente son las que me han hecho decidirme a escribir esto..) Como sabes tú cual es la persona perfecta de la persona que está leyendo el texto ? Ponen generalidades y tú te le das la razón y ya está, incluso muchas veces pensarás que tú no tienes algo en común con la persona que define el texto y piensas que podrías ser mejor. Estoy seguro de que la persona perfecta es completamente distinta para unos que para otros, pues la perfección es única pero no única por ser la perfección sino única porque para cada persona hay una perfección diferente.

En cuanto a el interior, una vida de felicidad va unida estrechamente con la honestidad y la bondad, a todas aquellas personas que no son honestas y bondadosas y se aprovechan de todo lo que puede o simplemente se aprovechan de algo, en algún momento, tarde o temprano les llega el karma. Lo peor de todo es que me duele en el alma pero no es cierto, al menos para mí, aunque queda tan bonito que lo voy a dejar para que te lo creas.

¿Cumples los requisitos para tener la vida que yo he dicho que era buena?

 Todo esto solo es un ejemplo de lo que pasa en nuestras vidas, y no solo en las definiciones de la vida, sino en todas las demás definiciones. Miles de personas acatamos lo que dice una única persona ¿por qué? Acaso no somos lo mismo? Personas con derecho a decidir y a opinar? Aunque esas personas abusan de su autoridad para parecer superiores a nosotros, la culpa de todo es nuestra, por no atrevernos a confeccionar nuestra propia opinión, o lo que es mucho peor, tenerla pero no hacerla pública por miedo.

No te creas todo lo que ves por internet ni todo lo que dicen por la tv. ¿Aunque porque deberías hacerme caso? Es tu vida.


Aunque no seamos todos iguales, todos estamos en el mismo saco.



lunes, 4 de mayo de 2015

El problema más difícil.


Historia 1.

Ella era una chica de 16 años, una chica normal, que cursaba 1ero de bachillerato. Un día, Ignacio, su profesor de física les propuso un problema. Ella no supo cómo resolverlo. Estaba triste y muy muy preocupada. Ella había quedado con su abuelo para subir al monte, pero tuvo que cancelarlo para intentar acabar el problema. A la mañana siguiente el profesor dijo que era imposible de resolver.

Ella empezó a frustrarse y a preocuparse mucho por los estudios, todo iba bien hasta que al cabo de varias semanas, suspendió el examen de castellano. Ella tenía muchas ganas de llorar pero no lloró. Le dedico todo el tiempo posible a recuperar ese examen. No salía con sus amigos, no tenía novio, en definitiva, no tenía vida social.

Su abuelo enfermó, pero ella tenía que recuperar  castellano, y solo fue a ver a su abuelo 2 veces antes de que falleciera. No lloró.

Ella aprobó castellano y siguió estudiando, dejando a sus amigos de lado.
Aprobaba todo, pero no vivía, ni hacia ejercicio, solo estudiaba.

Terminó la carrera, pero no encontró trabajo, estaba gorda y fofa, no tenía amigos, y entonces se dio cuenta de que había perdido a su querido abuelo.

Ella empezó a llorar…



Historia 2.

Él era un hombre casado con una hija, una hija que amaba a su papá. Era un padre estupendo, pero estaba empeñado en que necesitaba un ascenso para tener más calidad de vida para su perfecta familia. Y tras su intento de conseguir ese ascenso, muchas cosas comenzaron a cambiar.

 Las cenas empezaron a convertirse en un "llegaré tarde, empezar sin mi" y los viernes de cine pasaron a ser "lo dejamos para la semana que viene". Pero eso solo fue el principio.

Llegó el ascenso. Desaparecieron los besos de buenas noches a su hija y las caricias y las miradas a su mujer. Siempre estaba trabajando y cuando se veían solo era para discutir. Su hija empezó a ir con un chico, un chico peligroso. Él  no tenía tiempo para preocuparse.

 Un día lo llamarón diciendo que su hija había tenido una sobredosis. Se fue corriendo al hospital y de camino pasó por casa a buscar a su mujer. Él no la había avisado, y se la encontró con otro hombre.

 Su hija sobrevivió, pero él ya la había perdido al igual que su esposa y poco después perdería su trabajo.




La vida no vuelve, y hay que saber administrar tus preocupaciones.

Equilibra la balanza.