Llevó días levantándome sin bastón, parece que puedo
seguir así el resto de mis días, pero la verdad es que siento que la vida no
deja de golpearme, me balanceo de lado a lado pero no consigue hacerme caer.
Al parecer, cuando te fuiste, te llevaste algunas cosas que necesito para
poder seguir. Me dejaste mis ganas de comerme el mundo, pero te llevaste la
fuerza que necesito para llevarlo a cabo, también te llevaste un día de cada
mes, en el cual pasa el tiempo mientras imagino posibles futuros y bonitos
pasados, te llevaste mis objetivos en la vida y te llevaste mis ganas de volver
a enamorarme, por lo demás, creo que está todo. Suelo pensar que te odio para
olvidar que te quise o para olvidar que te quiero, no obstante, dados los hechos, acostumbro a debatir si entonces eras lo que pensaba o eras lo que pienso
ahora.
Me levanto, vivo, siento, intento hacerlo lo mejor posible, pero al final
del día, te das cuenta, de que las cosas no van bien, de que no eres feliz.
Podría echar la culpa a cualquiera, y quedar libre de responsabilidades, pero
no sería justo conmigo mismo. Y si es mi culpa que no vaya bien, entonces soy
yo el que debe cambiarlo, soy yo el que debe encontrar el problema para
conseguir un resultado distinto, algo así como cambiar mi código. El poder es
peligroso y no hay nada más poderoso que seguir un código, unos principios en
los cuales muchas veces te sientes tentado a fallar, por cosas que no debes hacer y muchas veces sucede... a unos los llamamos corruptos, a otros traidores
a otros drogadictos, alcohólicos.... y es que cada vez me gusta menos actuar
obligado por esta sociedad.
Tenemos ganas de dormir cuando estamos cansados... Y yo tengo muchísimas
ganas de dormir.
Nadie dijo que fuera fácil.