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jueves, 14 de mayo de 2020

El círculo



Unos años después, y creo que, al fin recuperado de mi falta de inspiración, he decidido volver a escribir en este antiguo blog.

En esta ocasión quería hablar sobre los “círculos sociales”.

Según diversos estudios tener un circulo social amplio aporta muchos beneficios. Más allá de tener amigos con quien desahogarte, desconectar o tomarte un gin-tonic existen otros más importantes como por ejemplo actividades deportivas, viajes, o ir de compras.

Es más llevadero ir al gimnasio acompañado que solo. El tener un compromiso con otra persona nos obliga un poco más a realizar ciertas cosas que van contra nuestra voluntad. Pero la idea de esta redacción no va por aquí.

¿Cuántos amigos tienes? ¿Cuántos buenos amigos tienes? ¿Qué nivel de confianza transmites en la gente? ¿Cuánto tiempo le dedicas a tus buenos amigos? ¿Te interesas por su vida? ¿Te interesas por que te apetece o por compromiso? ¿te alegras cuando te dan una buena noticia?

Muchas veces me han dicho que yo consideraba como amigo a gente que podía haber conocido de dos ratos. Es cierto, lo hago, pero aquí también entra la capacidad de confianza que puedas trasmitir o pueda trasmitirte esa persona a ti.

No sé si para bien o para mal, soy una persona que tiene mucha gente a la que querer; tengo un don; me cae bien casi todo el mundo porque no necesito compartir mucho tiempo con una persona para descifrar su sentido de la vida. Soy muy empático y identifico las intenciones de la gente con facilidad.

Por lo tanto, considero que tengo un círculo social amplio; quizá más grande que lo normal, aunque muchas veces no es correspondido por la otra parte, no obstante, para mí no es un problema (no necesito que nadie se preocupe por mi para tener que hacerlo yo por ellos, si fuese así no tendría sentido. El aprecio no se trata de un “quiero algo a cambio”).

Y pensando en toda la gente a la que aprecio y que últimamente no he tenido mucho tiempo para dedicarles me surgió un dilema:

Tú tienes “X” amor para dar, asumiendo que la X es un valor fijo que se renueva cada cierto tiempo, y “Y” que es la variable del número de personas. Entonces, cuantas más personas tienes a las que apreciar, menos tiempo tienes para dedicarles a cada una de ellas, lógico ¿verdad?

Parece cuidar de los buenos amigos sea una tarea complicada y que con el apoyo de esta operación matemática confirmamos nuestras teoría.

 Y entonces, si tener más amigos significa que posiblemente no puedas dedicar mucho tiempo a la relación… ¿hasta qué punto es mejor tener un círculo social amplio?

Pues depende de lo pesado que seas, JEJE.

Lo cierto es que no, la verdad es que las amistad no se puede analizar con fórmulas (lo de las parejas ya es otro tema), las personas no somos máquinas, y alguien no te va a dejar de querer porque le dediques menos tiempo.

Tengo amigos lejísimos y con los que no hablo casi a los que quiero muchísimo.

Y es que nunca podríamos considerar que el valor de X (amor) es fijo. El amor es imprevisible y tiene mucho que ver con nuestro estado de ánimo.

Así que yo por el momento seguiré con mis destellos de amor.

Y todas aquellas personas con las que he compartido momentos a lo largo de nuestra vida, deciros que gracias y que estáis en mi memoria.

¡¡¡AHHH!!! También a todos aquellos que formáis parte de mi circulo social, enviarme la palabra “Papaganso” por whatsapp si habéis leído este post.

Si tienes dudas de si formas parte de mi circulo social;no las tengas, formas parte de él.

Si no lo habéis leído, no me quedará más remedio cambiaros al grupo “Circulo social lejano”.

FIN



sábado, 18 de noviembre de 2017

No nos olvidemos de lo que pensábamos antes de conocernos.



No nos olvidemos de lo que pensábamos antes de conocernos, no nos olvidemos de lo independientes que éramos, de todas las cosas que nos hacían perder el tiempo, no nos olvidemos de nuestros amigos ni de nuestros ratos con nosotros mismos, no nos olvidemos de nuestro sueños, de nuestras pretensiones en la vida, pero sobretodo no nos olvidemos de que antes de conocernos también éramos felices.

No nos olvidemos de todas estas cosas porque si llega el día en que no pensemos igual, significará que me cambiaste, que no soy el que era cuando te conocí, y que probablemente tarde o temprano nos perderemos. Y digo probablemente porque hay algunas excepciones. Y digo nos perderemos porque cuando cambiemos, algunos cambios nos gustarán pero otros no. Cuando llegue este momento solo habrá dos motivos por los cuales seguiremos juntos,  que serás dependiente o que te enamoraras cada día de mí. Hasta que llegué el día que no puedas más. Por eso te pido que me recuerdes quien era, que me dejes seguir teniendo tiempo para mis cosas y que me recuerdes lo que quería para seguir siendo lo más parecido posible al amor de tu vida.


Por eso te pido que me ames hasta que no puedas más.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Todo se resume en pensar o dejar pasar.



Lo que comes, lo que bebes, lo que escuchas, lo que lees, lo que ves, lo que vives, todo, absolutamente todo influye en tu manera de pensar. Te manda por un camino o por otro sin que tú puedas elegir simplemente porque estas siguiendo los pensamientos de otros.

 A no ser que vayas más allá, que dediques tiempo, mucho tiempo para reflexionar.

Todas estas cosas del día a día son las que forman a las personas, las que las hacen ser quienes son. ¿Triste? ¿Justo? Ser mejor o peor persona muchas veces no depende de uno mismo. ¿Es mejor un vida fácil? ¿Es mejor una vida con todo hecho? ¿Es mejor una vida de trabajo duro? ¿Quién lo sabe? ¿Es mejor una vida feliz? Y ¿Qué es una vida feliz? Puede haber gente que este toda la vida jodiendo a los demás pero esa persona sea feliz. ¿Es mejor una vida de duros pero buenos aprendizajes para acabar muerto y que no sirva de nada? ¿Cuál es nuestro motivo de vida? ¿Tener un buen trabajo el día de mañana? ¿Tener una familia? ¿Una casa grande y un buen coche? No puede ser esto la vida. No tiene sentido que seamos esclavos de cosas tan superficiales.

Pienso que debemos ir más allá, buscar un poco más adentro, encontrar la magia que el mundo siempre ha puesto delante de nosotros pero no queremos ver.

Dejar los deseos materiales a un lado, y tener deseos verdaderos, deseos puros, aquellos que no tienen que ver con el egoísmo, que no sirven para impresionar, ni la codicia o el placer momentáneo, esos deseos que te llenan el alma.  

Escuchar la brisa del mar mientras miras las estrellas sin tener que estar mirando el reloj, o bañarte en otro lago a 0 grados que además estaba prohibido (desnudo), o ponerte en medio de un lago que está congelado y tomarte una cerveza. O ver a un amigo que lo ha pasado realmente mal sonreír. Probablemente no lo entenderéis porque son mis vivencias, pero cada uno tiene las suyas, y cada uno sabe lo que es mágico para él.

Yo no he nacido para ser uno más.

No quiero ser famoso, ni rico, ni tener a la chica más guapa del mundo.

Solo quiero ELEGIR.

UFF!! Sí que hacía tiempo que no pensaba.

¿Pensamos? ¿O dejamos pasar?