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jueves, 20 de noviembre de 2014

Esto es la guerra.


Parece tan claro y a la vez tan absurdo, todos los seres nacemos con un instinto de supervivencia, que en muchas ocasiones nos impulsa a realizar actos sucios, feos, repulsivos. Lamentablemente en nuestro mundo, el que tiene más dinero gana, el que tiene mejor puesto, gana, etc… aquí nacen las guerras, están las guerras con armas de fuego, aunque estas a pesar de ser bastantes, no se puede comparar a la cantidad de guerras que se llevan a cabo en los puestos de trabajo, en los hogares, en las calles, etc..

La vida es una guerra constante, algunas batallas se perderán, otras se ganarán, es decir, vivirás toda la vida, peleando por un puesto de trabajo, por tener más dinero que el vecino, o tristemente por encontrar un trozo de pan podrido en la basura. Las guerras en nuestra sociedad son parte de nuestra vida, como lo es comer y beber.

Y es que, siempre existirá en ti al menos una batalla, incluso en el peor de los casos existirá una batalla por vivir.

Toma el camino correcto, el camino largo, el camino con piedras puntiagudas y demuestra que vale más tener los pies sangrientos y tener un lugar donde limpiártelos que no tener nada. Demuestra que sabe mejor una manzana de tu huerto sin color y sin gusto, que una manzana regalada.

Todos jugaremos sucio alguna vez, pero esto queda marcado en tu memoria, así que intenta hacerlo el menor número de veces posible y de la forma que menos perjudique a otras personas, porque luego querrás decir “siempre fui justo”, pero sabrás que no fue así.

Cuando ganas una batalla, alguien la está perdiendo. Y ganar sabe bien, pero perder sabe muy mal ( http://vidasincerebro.blogspot.com.es/2014/05/la-victoria-y-la-derrota_28.html). Así que se justo, y sé el mejor limpiamente.


Gana el mayor número de batallas posibles por ti mismo, y no por los demás.
 Todavía estás a tiempo.