Tom un padre de familia va corriendo
por la calle porque llega tarde a trabajar, y no puede permitírselo, necesita
pedir un aumento para comprarle una bici a su hijo Daniel, al llegar a la casa
se encuentra con Michael, el hijo del
dueño de la casa, que le ofrece un vaso de agua. Michael está esperando que
pasen los 15 días restantes para irse de viaje, un viaje con el que lleva
soñando todo un año. Cuando Tom está a punto de irse aparece la asistenta, y le
dice adiós amablemente, una mujer llamada Fátima, de origen árabe, está sin
papeles y está trabajando para poder pagarla a su marido Mohamed el viaje a
España, junto con sus hijos para poder verles de nuevo. Al salir a la calle Tom
ve a un vagabundo en el suelo con un cartón en el que dice “Siento pedir pero
no tengo para comer”, el vagabundo es un hombre que era un importante empresario de Madrid, pero
se enamoró de la mujer equivocada y le causó la ruina, y que ahora solo puede
pensar en que como conseguirá el dinero para comer el hoy, y el mañana ya
vendrá. Tom decide darle un euro y el hombre casi moribundo de repente saca una
enorme sonrisa que Tom sabe que va dirigida hacia él, pero lo más triste de
todo, es que todo esa escena ha sido únicamente por un euro.
Aunque parezca un anuncio de compañías
telefónicas, no lo es.
Todos vivimos por alguna razón,
todos hacemos las cosas para llegar a algún lugar, a algún fin. A diario nos
cruzamos con miles de personas, personas que por sus cabezas pasan miles de sueños
distintos a los nuestros, construimos el mundo a base de sueños, sueños que se
cruzan con sueños de otras personas, tu trabajas para intentar lograr tu
pequeño sueño, mientras que otros lo hacen exactamente por lo mismo, y los que
no tienen sueños y esperanzas, son los que no añaden ni una pizca de ganas a la
vida.
Todos soñamos, a lo largo de
nuestra vida tenemos diferentes tipos de sueños, sueños que nunca se cumplen,
pequeños sueños que alcanzamos con facilidad, o sueños de los que se puede
vivir toda una vida. Al fin y al cabo cada uno vive en su propio mundo
intentando cumplir su sueño.
Lo mejor de todo, es que, no se
puede decir que un sueño es mejor que otro, porque… ¿qué hace el vagabundo con
una bici? O ¿qué hace Michael con un euro? Lo que para unos significa todo,
para otros no significa nada.
Y para romper el hielo…¿Por qué utilizamos
la palabra sueños como termino similar a algo que nos haría tremendamente felices?
No lo entiendo, también existen sueños malos. Llevo 19 años viviendo en este
mundo y todavía no le tengo tomada la medida.
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